Cada pieza de esta selección responde a una etapa concreta del proceso: medir, fermentar, dar forma y hornear. No se trata de acumular utensilios, sino de tener lo necesario para que la masa madre y las harinas trabajen a tu favor en casa.
Para quienes empiezan con su primer cultivo y necesitan medir con precisión la hidratación de la masa.
Un recipiente amplio con tapa que permite observar el desarrollo de la fermentación sin mover la masa.
Para dar forma a panes de hidratación alta sin que la masa se pegue a la superficie de trabajo.
Una olla de hierro fundido que retiene el vapor durante los primeros minutos del horneado y logra una corteza crujiente.
Una cesta de mimbre con tela de lino que sostiene la forma del pan durante la última fermentación en frío.
Una hoja delgada que permite hacer cortes limpios en la superficie del pan justo antes de hornear.
Para nosotros, artesanal no es una etiqueta decorativa. Significa que cada lote se amasa a mano, que la fermentación respeta sus tiempos y que no usamos mejoradores industriales ni aditivos para acelerar el proceso. El pan sale del horno cuando la masa lo pide, no cuando lo dicta un cronograma de producción.
Trabajamos con molinos colombianos que seleccionan trigo de calidad panadera. Preferimos harinas con un contenido de proteína que sostenga la estructura de la masa madre y que permita desarrollar una miga abierta sin recurrir a mezclas comerciales. La trazabilidad del grano es parte de nuestra rutina de compra.
Nuestras masas reposan entre 18 y 30 horas en frío, según la pieza y la estación del año. Ese tiempo no es un capricho: permite que los azúcares se descompongan de forma gradual, que el gluten se relaje y que el sabor gane profundidad. Un pan fermentado con prisa no se puede corregir después.
La masa madre es el corazón de nuestra panadería. La alimentamos a diario con harina y agua, sin levadura comercial. Cada cultivo tiene su propio carácter según la temperatura de la cocina y la harina que recibe. Por eso dos panes hechos con la misma receta pueden tener matices distintos entre una semana y otra.
Además de vender pan, compartimos el oficio. En nuestra guía y en los talleres explicamos cómo montar un cultivo desde cero, cómo leer el desarrollo de la masa y cómo ajustar la hidratación según el clima de tu cocina. No prometemos resultados perfectos al primer intento, pero sí un camino claro para lograrlo.
Horneamos por tandas y confirmamos cada pedido con al menos un día de anticipación. El pan se empaca cuando está completamente frío para que la corteza no se humedezca. Si vives cerca de nuestro taller en La Vega, puedes recogerlo directamente; para otras zonas coordinamos envíos que no comprometan la textura del producto.
Estas precisiones buscan que sepas exactamente qué esperar de nuestro pan y de nuestra forma de trabajar, sin promesas vacías ni términos confusos.
Cada opción está pensada para acompañarte en el proceso de elaborar pan artesanal, desde los primeros pasos con masa madre hasta el mantenimiento de tu rutina de horneado.
Este kit reúne lo esencial para comenzar tu camino con la masa madre. Incluye una guía paso a paso para activar tu cultivo, recomendaciones de harinas locales y un registro de fermentación para que lleves el control de cada tanda. Está pensado para quienes quieren entender el proceso desde la base, sin depender de recetas sueltas. Al terminar, tendrás una rutina clara y un pan con carácter propio.
Ver detalles del kitEsta opción está diseñada para quienes prefieren avanzar con acompañamiento directo. Resolvemos dudas sobre hidratación, tiempos de reposo y temperatura ambiente, ajustando las recomendaciones a tu cocina y a los ingredientes que consigues en tu región. El enfoque es práctico: cada sesión termina con una acción concreta para mejorar tu siguiente horneado. Es ideal si ya intentaste hacer pan y quieres corregir detalles que marcan la diferencia.
Explorar el acompañamientoEste paquete está pensado para mantener el ritmo después de los primeros meses. Incluye revisiones periódicas de tu masa madre, sugerencias para variar recetas según la temporada y acceso a un espacio donde compartimos resultados y ajustes. No se trata de recetas nuevas cada semana, sino de afinar lo que ya haces y evitar que la práctica se vuelva monótona. Una forma de sostener el oficio con constancia y sin perder el gusto por el proceso.
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